¿PERFECCIÓN O EXCELENCIA?
A primera vista, la perfección podría verse como una tarea ejecutada sin defectos. Pero, aún así, esforzarse por la perfección podría tener efectos colaterales... Cuando uno se enfoca en lograr la perfección, hay una tendencia a ser demasiado crítico de sí mismo o de otros; a generar estrés y a neutralizar la efectividad que afecta a la productividad. La moral se hunde y la depresión se hace presente ya que, tanto el individuo como sus colegas, sienten que sus esfuerzos nunca son lo bastante buenos.
Un enfoque más saludable y más productivo es el de la excelencia. Buscar metas más altas, para sí mismo o para el grupo.