INTERNET Y EL TRABAJO COOPERATIVO O CÓMO COMPARTIR EL CONOCIMIENTO.
“Nuestra era de ansiedad, en gran medida, es el resultado de intentar hacer el trabajo de hoy con las herramientas de ayer". Marshall McLuhan).
Los estadounidenses Lawrence Roberts, Robert Kahn y Vinton G. Cerf y el británico Tim Berners-Lee, cuatro de los más relevantes artífices de Internet, fueron distinguidos este año con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en representación de las miles de personas y muchas instituciones que han hecho posible este avance de nuestro tiempo, que, según el acta del galardón, está cambiando el mundo. Roberts, Kahn, Cerf y Berners-Lee están considerados como cuatro de los padres más significativos de Internet, y quienes por sus capitales aportaciones hicieron posible el sistema de comunicación virtual y su actual dimensión global y masiva. Se les reconoce, en particular, haber diseñado y establecido los protocolos, la tecnología de interconexión y los servicios de accesibilidad que han hecho posible ese inmenso universo virtual de comunicación efectiva que es la red de redes. De hecho, la conectividad externa (Internet) e interna (Intranet) marca el paradigma para las organizaciones de nuestro tiempo, basadas en el conocimiento y el aprendizaje, y la red es el soporte tecnológico que permite realizarlo.
Con el uso de Internet se ha hecho posible lo que el término inglés "collaboratory" define, con una palabra adecuada, lo que puede ser la gestión del conocimiento del futuro: un centro sin paredes, donde los profesionales pueden interactuar con otros colegas independientemente de su localización física, compartiendo datos y accediendo remotamente a recursos computacionales y a la información recogida en bibliotecas digitales. La utilización de herramientas de trabajo cooperativo en medicina puede modificar las formas de trabajo de los profesionales sanitarios, tanto en investigación como en la práctica clínica y formación. La tendencia actual de muchas aplicaciones y proyectos actuales sobre el trabajo cooperativo es utilizar Internet como una (en ocasiones la única) de las infraestructuras de redes de comunicaciones.
En radiología, por ejemplo, radiólogos y clínicos pertenecientes a distintas unidades o centros hospitalarios pueden realizar una sesión en la que examinan una misma imagen y compartir información. Es posible para ellos marcar las zonas de interés a examinar, resaltando áreas, contornos o tejidos para su discusión en grupo. Estas herramientas permiten el uso de voz y vídeo, por lo que es factible realizar una auténtica sesión clínica a bajo coste, a través de Internet, entre centros hospitalarios situados en lugares remotos. El uso de estas herramientas es posible en casi todas las áreas de la medicina, y es particularmente útil en todas aquellas en los que sea necesario manipular imágenes o conjuntos de datos. De esta forma, la experiencia de determinados profesionales puede ser compartida por otros de forma remota, para aplicaciones clínicas, de investigación o formación. Esta conectividad global ha cambiado nuestra forma de utilización de los ordenadores, y cambiará en un futuro muy próximo nuestra forma de trabajo.
Uno de los cambios más significativos afecta desde luego a la relación médico-paciente, haciéndola más igualitaria, y poniendo en cuestión el tradicional papel pasivo del paciente como receptor de consejo y tratamiento, y el del médico como poseedor de una sabiduría inalcanzable para el lego. Un artículo publicado en el BMJ y firmado por Jadad planteaba como uno de los principales desafíos de la era Internet, la capacidad de construir una relación basada en la colaboración entre pacientes y clínicos, facilitando un papel más activo por parte de los pacientes y las organizaciones de consumidores, y la necesidad de tomar más en consideración la integración de la información con los valores de la gente en la toma de decisiones relativas a sus necesidades sanitarias.
La información necesaria para una buena práctica médica crece progresivamente, y uno de los problemas más difíciles para mantener la calidad del ejercicio profesional era la de hacer llegar la indispensable información a todos los profesionales sanitarios. Con la aparición de Internet, mediante un ordenador, un módem y una línea telefónica y hasta con un teléfono celular, ya es posible acceder a toda la información que uno pueda necesitar, a un costo muy modesto y sin necesidad de las tradicionales bibliotecas de costos astronómicos para poder estar medianamente bien dotadas de libros y revistas científicas. Es un cambio radical que muchos colegas todavía no utilizan suficientemente. Estamos en el umbral de cambios fundamentales ya que el acceso a la información es la base del aprendizaje, de la investigación y del debate que pone en movimiento un país.
Hay bases de datos médicos como MEDLINE. Mucho se puede decir acerca de los méritos de lo que significa MEDLINE para la medicina en escala global, y es una contribución sin par al progreso y desarrollo de las ciencias médicas a nivel mundial. Para tan sólo dar una idea de la escala de lo que lleva a cabo, basta mencionar que mensualmente incorpora más 50.000 nuevas citas a su base de datos. La gran ventaja es que esa información en Internet se lleva a cabo casi instantáneamente en el momento de su publicación y por lo tanto es accesible a todos los interesados desde entonces. Establecida en 1966 MEDLINE tiene ya más de 10 millones de citas bibliográficas que cubren más de 4.000 revistas de biomedicina. Se trata de un servicio gratuito. Otros dos servicios de base de datos médicos son: Cochrane Database of Systematic Reviews, y EMBASE de Excerpta Medica. La Medicina " basada en evidencia" en Internet es un concepto justificadamente en boga en los momentos actuales. Como es bien sabido este movimiento de "medicina basada en evidencia" nació y se ha desarrollado a sus actuales dimensiones en la Universidad de McMaster en Canadá, de allí que su página en la Web tenga tanta popularidad y aceptación. Otro sitio dedicado a este movimiento es: Centre for Evidence-Based Medicine, la calidad y la inteligente selección de lo que allí se publica permite a cualquier médico -sin distingo de nacionalidad ni de fronteras-, enterarse de los progresos de la medicina y actualizar periódicamente sus conocimientos. La lectura adicional de revistas, en su edición virtual (bibliotecas virtuales), sin duda le permitirán complementar su visión panorámica de lo que ocurre en el mundo en el campo de las ciencias, la investigación científica y sus posibles aplicaciones a la medicina. Todo ello nos está abierto y puede ser consultado por los interesados, con acceso al computador, módem, teléfono (con línea o celular) e Internet.
Estas nuevas herramientas ejercen grandes presiones en lo que se refiere a la cantidad y calidad de la información, pero eventualmente se traducirán por una elevación del estándar de la calidad del ejercicio médico, al determinar la necesidad por un profesional informado y estudioso del progreso de las ciencias y de la medicina en particular. Quienquiera que no se atenga a esas nuevas reglas se encontrará en una difícil posición, bien sea en el medio de atención primaria, hospitalario y docente, o en el ejercicio de la investigación.
Del intercambio activo y cooperativo de información entre los médicos no puede resultar otra cosa que progreso, avance y desarrollo. No hay excusas aceptables para que la capacidad creativa de cada médico -no importa donde se encuentre- no contribuya a despejar las dudas acerca del futuro de la medicina y dar un nuevo giro a nuestra noble profesión por el claro sendero del mejor servicio a la colectividad.
Desde la Fundación Hospital Manacor, creemos que los mecanismos informales de formación y actualización científica, deben ser reconstruidos como instrumentos de gestión del conocimiento y articulados en red como instrumentos de gestión horizontal. Esta inteligencia colectiva se deposita en la red, que une a los profesionales entre sí y se plasma en las experiencias maduras que se manifiesta en el trabajo cooperativo.