viernes, octubre 04, 2002

LA REACCIÓN EN LAS ORGANIZACIONES

"La verdad si no es entera, se convierte en aliada de lo falso". Javier Sádaba (1940)

Actuar significa producir un resultado. ¿Pero qué ocurre cuándo vamos más allá de la acción; a la reacción? Pues bien, obviamente seguimos produciendo un resultado, aunque puede que éste no sea positivo. De hecho, no nos estamos moviendo más allá en absoluto, sino que estamos retrocediendo: Reaccionar significa moverse en contra, en la dirección opuesta y/o sufrir un cambio químico. ¡Sí, la reacción afecta física y químicamente nuestro cuerpo! porque perturba la tranquilidad, aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y más. La razón: mis instintos de supervivencia han sido "sacudidos", puestos en alerta. Reaccionar es natural cuando nos sentimos amenazados. Estos instintos han funcionado muy bien, para mantener nuestra especie con vida. Entonces, si yo reacciono, es que estoy intentando protegerme. ¿Pero de qué? De que me cuestionen, de que me exijan más en la empresa, de equivocarme, del miedo y de la confusión cuando mi status es puesto en entredicho, etc... Esta lista es interminable. Depende de en lo que basa cada uno su satisfacción y/o seguridad. ¿Hay que liberarse de la reacción? ¿Es esto algo de valor? Por supuesto que sí! Prefiero elegir estar internamente motivado y actuar, en lugar de estarlo externamente y reaccionar. Elijo controlarme en oposición a permitir que me controlen. Ser conscientes de la reacción y de su fuente nos ayudará a eliminarla. Es decir, comprometerse a involucrarse más: no sólo a no reaccionar, sino ir más allá y pensar en toda la situación y re-diseñarla.