RESILIENCIA
La capacidad de resistencia del espíritu
y transformación después del sufrimiento
Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas. Anatole France.
Todos los seres humanos tenemos, según la Logoterapia de Viktor Frankl, un potencial para desarrollarnos (luminosidad), contamos con fortalezas en nuestro interior que nos permiten superar situaciones adversas en los distintos grados y momentos en que éstas se van presentando a lo largo de la vida. Sin embargo, no todos hacemos uso de dicha facultad, razón por la cual existirían diferencias entre las personas en cuanto a las formas de reaccionar ante las situaciones problemáticas; unos flaquean ante éstas experimentando desequilibrio o diversos trastornos, y otros se desarrollan con éxito a pesar de las dificultades.
Se observa un creciente interés en los últimos años por el estudio de la capacidad de reacción que pueden desarrollar tanto niños, adolescentes y adultos, cuando están expuestos a situaciones difíciles o agresiones. Estos, muchas veces, logran sobrepasar niveles de resistencia y terminan con más energía protectora que antes de la exposición a las situaciones adversas. Esta capacidad de recuperación se ha denominado "resiliencia", es una palabra inglesa (resiliency, resilient), proveniente del campo de la Física que alude a la propiedad de los cuerpos elásticos de recobrar su forma original, liberando energía cuando son sometidos a una fuerza externa. En otras palabras se refiere a la capacidad de los metales de recobrar la forma luego de haber sido sometidos a una presión, capacidad de recuperación o de "rebote".
La resiliencia se define como "la capacidad de un individuo o de un grupo, de reaccionar y recuperarse ante las adversidades, lo que implica un conjunto de cualidades que fomentan un proceso de adaptación y de transformación, a pesar de los riesgos y de la propia adversidad ". Por lo tanto, básicamente sería una capacidad esencialmente humana y universal que involucra al ser humano por completo; es decir su espiritualidad, sus sentimientos y sus experiencias, siendo determinante en el desarrollo de las personas y pudiendo ser promovida desde etapas tempranas.
La resiliencia es más que la aptitud de resistir a la destrucción preservando la integridad en circunstancias difíciles: es también la aptitud de reaccionar positivamente a pesar de las dificultades y la posibilidad de construir basándose en las fuerzas propias del ser humano. No es sólo sobrevivir a pesar de todo, sino que es tener la capacidad de usar la experiencia derivada de las situaciones adversas para proyectar el futuro. La resiliencia propone dinamizar las potencialidades de la persona y los valores, transformando esos valores y potencialidades en ejes de un proyecto comunitario. Proyecto implica ubicarse en una dirección, hacia un horizonte.
La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra psíquicos que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio insano. Según Frankl: “el hecho de que una persona se deje influenciar o no por el medio ambiente y cómo se deja influir depende sólo de la persona misma.” Trascender a las circunstancias y darle sentido al dolor y al sufrimiento son factores que hacen resilientes tanto a niños como adultos que se encuentran frente a una situación de pérdida significativas u otros. En los niños, esto se manifiesta en que son capaces de hacer juicios morales desde muy temprana edad, de discriminar entre lo bueno y lo malo. En la adolescencia, se caracteriza por el desarrollo de valores propios y establecer juicios en forma independiente de los padres. Además se desarrolla el sentido de la lealtad y la compasión. En la vida adulta, se manifiesta como la capacidad de servicio y de entrega hacia los demás.
La resiliencia del individuo influye en el grupo, generándose conductas resilientes colectivas. Esto tiene que ver con la capacidad de liderazgo que caracteriza a gran parte de las personas resilientes, capaz de "contagiar" a quienes se vinculan con ellas.
La dimensión espiritual es una capacidad que "trasciende la variedad de las diferentes clases de ser". El ser humano experimenta esta capacidad como una "libertad frente a su ello (impulsos)", y una capacidad "de desprenderse de si mismo”. Lo específicamente humano entonces es esta libertad, una libertad para ser responsable. La persona descubre esta dimensión espiritual en cuanto la busca. Se muestra en una espiritualidad que invita a reflexionar pero que no empuja ni impulsa.
Esta libertad se muestra en la voluntad humana, o sea, en la capacidad de tomar decisiones que cada uno tiene. Esta facultad existe en el ser humano como una orientación a crecer, a realizarse. No es un impulso a buscar un placer y/o el poder, sino una razón para ser feliz. Esta "razón" está definida como un sentido que el ser humano tiene que buscar y encontrar por su propia cuenta. Nadie puede darle este sentido simplemente porque viene por medio de las propias decisiones. Dada la unicidad e irrepetibilidad de cada uno nadie puede apropiarse del sentido de otro. Cada uno tiene su propia voluntad de sentido.
El ser humano sufre de todo tipo de enfermedad y del malestar conciente de que la muerte lo espera. Sufre directa e indirectamente teniendo que compartir el sufrimiento de otros. Experimenta también la tensión que viene de la conciencia de tener que encontrar iniciativas para responder al sufrimiento y para desarrollar las capacidades que tiene. Todo esto llega al hombre como un desafío, una tarea y mas importante, una responsabilidad. Es un ser en camino, invitado a hacerse cargo de toda su realidad. La ignorancia o negación de esta totalidad o de cualquiera de sus partes o cualquier intento de manipulación hacen que el ser humano caiga en un vacío existencial, una frustración que viene de la falta de un sentido que él o ella tiene que encontrar por su propia cuenta. Por eso "el sentido no solo debe, sino que también puede ser encontrado, y para encontrarlo el hombre es guiado por la conciencia. "
La resiliencia requiere un “marco moral o de valores” que la Logoterapia promueve y favorece al acompañar a la persona a descubrir los valores espirituales más allá de lo biológico y de lo psicológico.
Decálogo para Resistir en tiempos de Crisis:
1. Sentido del Humor
2. Autoestima
3. Optimismo
4. Ser pacientes
5. Aprender a Perdonar
6. Darle un sentido al sufrimiento
7. Creer en si mismo y en los demás
8. Establecer nuevas relaciones
9. Volver a sonreír
10. Empezar a Dar